Inzona Magazine

Premiere_Club

Bombas en la gramola

Por inzona • Ene 9th, 2009 • Categoria: Picaduras Musicales

Texto.SLV Fotografía.INZONA Magazine

tjsbx2webRojo, blanco y negro se dan la mano siniestramente para esbozar una cómica portada en la que Jon Spencer (voz y guitarra), hijo bastardo y rebelde de Elvis Presley, aparece hecho un zombi en un terrible cementerio enterrando, pala en mano, a las grandes estrellas del alternativismo noventero (Pearl Jam, Jane’s Adicction, Stone Temple Pilots, Alice In Chains, Pixies, Red Hot Chili Peppers…). De una tumba cercana surgen, andrajosos y hambrientos, Judah Bauer (guitarra) y Russell Simins (batería) para completar un amenazante dibujo de Mort Todd (personalidad del cómic norteamericano más subterráneo) sobre la anotación ‘Jukebox Explosion Rockin’ Mid-90s Punkers!’, toda una explícita declaración de intenciones.
‘Jukebox Explosion’ es el último trabajo de The Jon Spencer Blues Explosion, poderoso trío surgido en Nueva York de las cenizas de Pussy Galore a principios de la pasada década. Editado en 2007, se trata de una compilación de los sencillos que la banda ha parido en vinilo durante su carrera, la mayoría a través del sello In The Red y diseñados para derretir gramolas a lo largo y ancho del planeta; son 49 minutos y nueve segundos de ‘wild, low-tech rock’n’roll’, como advierte una pegatina en la parte posterior del disco compacto, que sigue avisando de los ruidos que el paso del formato analógico al digital no ha podido evitar.

He aquí, pues, una muestra cruda de la intensidad y la distorsión afiladas que estos punks fanáticos del blues son capaces de generar a partir de una propuesta sobria y simple pero efectiva; desde un inicio casi estridente y chirriante, sus planteamientos fueron endulzándose con el paso de los álbumes (ocho). Esta paulatina suavización de su sonido no se percibe en la obra que nos ocupa, para la que dejaron sus composiciones más agresivas, 18 coplas bestialmente espasmódicas de uno o dos minutos de puro meneo enfermizo y agotador.
La profunda y versátil garganta de Spencer, ronca o fina según el momento, abre la puerta a las hostilidades que supura ‘Shirt Jac’, una especie de rocanrol futurista y seco con un pie bien hundido en el pasado, grabado por un artista de la aspereza, Steve Albini (ojo a sus colaboraciones con Nirvana y Polly Jean Harvey, entre otras). Kurt Hoffman presta su solvencia al saxofón en ‘Son Of Sam’, agudo puñetazo funk con algún momento estridente que precede a la paliza sin anestesia que es ‘Train #3’, inspirada en el clásico de la casa Stax ‘Memphis Train’, del veteranísimo Rufus Thomas (que en paz descanse). La bomba llamada ‘Caroline’ va dirigida, en un ritmo pesado, al sello del mismo nombre, que no pilló el ácido sentido del humor, paradigma de la libertad, de estos muchachos, con los que acabó rompiendo. ‘Naked’ es una mostruosidad frenética dedicada a David Yow, salvaje cantante de The Jesus Lizard al que le encantaba aparecer desnudo sobre el escenario, y ‘Push Some Air’ trata de estrujar, de golpe, los pulmones del oyente en un ejercicio de inesperado mimetismo sónico con el zarpazo de un Tyrannosaurus Rex.

Hay espacio y tiempo para un homenaje a la leyenda de Charlie Feathers y su ‘Get Wit It’ con Money Mark, excelso teclista habitual de Beastie Boys, al piano y ‘Showgirl pts 1 & 2’, la única canción que sobró de ‘Orange’, su magnífico elepé de 1994 (atención a la sexy participación de Cristina Martínez, extremeña y esposa de Spencer, y Hollis Queens, ambas enroladas en Boss Hog).
‘Ghetto Mom’ nació en unas sesiones sin alcohol ni palabrotas merced al productor Steve Jordan, que añade el bajo a esta cabalgata tosca sin contemplaciones, desechada de ‘Plastic Fang’ (su publicación de 2002). Simins golpea ferozmente la caja mientras grita a lo lejos Jenna (su mujer) en el subidón de 83 segundos que es ‘Latch On’ y Spencer vuelve a tomar el mando, bien secundado por su sólido y lujurioso juego a las seis cuerdas con Bauer, en ‘Bent’. La siguiente, ‘Curfew Blues’, fue grabada durante un viaje por Europa junto a Devil Dogs en el que el tímido de Bauer (serio lo recuerdo cuando los vi en Madrid hace unos años, lejos del irrefrenable carisma del cantante y la borrachera suprema del baterista) se comió una pastilla de jabón confundiéndola con una extraña variedad de queso. ‘Train #1’ es otro trance alucinógeno en el que el triángulo desvaría en el mismo sentido, poco antes de la rarísima versión a modo de susurro que hacen de ‘Jailhouse Blues’, original de Andre Williams. Más cansina y chulesca es ‘Fat’, sumergida en vientos y caricias antes del impacto brutal causado por ‘Down Low’, corrosiva como la lejía y bailable al mismo tiempo, como casi todas. Dr. John y su pegajoso piano son los invitados especiales de ‘Do Ya Wanna Get It’, un ejemplo más de cómo alcanzar la originalidad dentro de una fórmula trillada.
‘Dig My Shit’ (cuidado con el título) pone el punto y un misterioso divertimento con el ‘California Love’ de 2Pac más la guasa de Spencer con una locutora cachonda pone el final a este sudoroso repaso por el lado más sangriento de una formación animal de por sí. Absténganse cursis, pedantes y pretenciosos.•

Tag: , ,

inzona is
Enviar un e-mail a este autor | Todas las noticias de inzona

One Response »

  1. Me ha gustado el reportaje sobre el tal Spencer, me voy a bajar algo de él. Ah, Sidartha al final muere, pero de viejo, o eso creo. En cuanto a la rata, tendrás que leer el libro…

Dejar un comentario