Cracovia
Por inzona • jul 11th, 2011 • Categoria: INthemunditoTexto y Fotografías. Diego Lara
Si hasta ahora le hemos dedicado nuestro viaje polaco a Varsovia y sus alrededores, ahora le toca el turno a su “capital pequeña”. Con sus 800.000 habitantes, se trata de la ciudad con mayor atractivo turístico del país, ya que, al apenas ser dañada por la Segunda Guerra Mundial, su casco antiguo conserva todo el aspecto medieval de origen, y si a ello le sumamos su carácter tradicional de ciudad universitaria, nos encontraremos con la cara más internacional del Polonia, llena de turistas y estudiantes de intercambio que atestan unas calles llenas de magia. No obstante, Cracovia es la única ciudad europea que puede presumir de tener castillo en el centro con dragón propio.
CENTRO HISTÓRICO
Las murallas de la antigua Krakóv fueron levantadas en el siglo XIII y aún hoy conserva su perímetro de 3 kilómetros. Aconsejamos entrar en la parte más interesante de la ciudad por la Brama Florianska, una de las ocho puertas de defensivas del siglo XIV, construida en piedra, que da acceso al camino Real, por el cual nos encontraremos, a uno y otro lado de la calle, cantidad de cafeterías, tiendas, puestos de comida rápida, tenderetes y bullicio. Por ella accederemos al corazón de la antigua urbe, la plaza del mercado, un impresionante espacio abierto que con 200 metros de lado es una de las mayores plazas medievales de todo el continente y que mantiene el mismo esquema con el que se construyó en 1257. En ella es visita obligada la Lonja de los Paños: un edificio de estilo renacentista que contiene en su base un mercado cerrado, lleno de puestos de artesanía, donde se pueden encontrar, piezas de madera, como ajedreces o todo tipo de cajas, así como también prendas de piel, sobre todo, los famosos gorros de Zakopane, que son algo así como los que deberíamos ponernos al subir en nuestro trineo de huskies. Sí, es el momento de los regalos y recuerdos, ya que, excepto los gorros, que son de gran calidad, los precios son más que bajos. En la planta superior de la
lonja existe una galería de pintura polaca del siglo XIX y en el subsuelo encontraremos un museo interactivo, que combina los restos arqueológicos de la Cracovia originaria con proyecciones en 3D que muestra como se vivía en la época. Muy recomendable su visita. Otros monumentos de la plaza: la iglesia de Santa María, con sus típicas torres barrocas que fueron modelo arquitectónico del país, o la torre del Ayuntamiento.
Todo el centro está lleno de sitios para comer, beber o salir de noche (no de madrugada). Entre el cruce de las calles Tomasza y Jana nos encontraremos la mayoría de ellos. Para comer, nada como Pod Aniolami (Grodzka, 35), considerado uno de los mejores restaurantes de toda Cracovia, aunque no deja de ser muy asequible. De su carta no hay que perderse el cerdo al horno. Más económico aún es el restaurante Klasyka Polska (Tomasza, 8), aún con demasiada pinta de franquicia folklórica, contiene un buen elenco de toda la comida típica de la zona.
Para salir de noche destacamos un local llamado Lizard King (en honor al glorioso Jim Morrison) con unas instalaciones y sonido para los conciertos, que se celebran a diario, que más quisiéramos tener en muchas de nuestras ciudades. También existen numerosos clubs de jazz en los subterráneos de la
ciudad, en los que no faltan las jam sessions abiertas al público, por si alguien se anima…
LA COLINA DE WAWEL
Se le llama así a la que corona el Castillo Real, ya que Cracovia fue, durante siglos, la capital del reino. Desde la plaza del mercado podemos ir paseando hasta encontrarnos con este conjunto monumental a orillas del Vístula. En su recinto está la Catedral, el templo cristiano más importante de Polonia y mausoleo de San Estanislao, a la que se puede entrar gratis y, previo pago, subir al campanario o bajar a la cripta.
Anexo se encuentra la residencia del castillo Real, que si bien tenía en origen una estructura gótica que pasó a ser renacentista, resulta que posteriormente unos soldados suecos borrachos quemaron casi todo el castillo, reconstruyéndose en el siglo XVIII y al ser vuelto a destruir, esta vez por los austríacos, un siglo después, se terminó por devolverle la apariencia renacentista de sus orígenes. La visita al interior muestra una sucesión de salones plagados de frescos, pinturas y tapices.
Por cierto, con el ticket de entrada al castillo se puede ampliar para visitar la
guarida en la que se encontraba el dragón Wawel que, según la leyenda, mató el príncipe Krak y que sirve de símbolo a la ciudad. Se accede por unas escaleras en espiral que terminan fuera del conjunto, allí se puede tirar la moneda de rigor y, al parecer, poco más.
EL BARRIO KAZIMIERZ
Es la otra gran zona para callejear. En sus inicios era una ciudad independiente, fundada por Casimiro III (Kazimierz) que posteriormente se anexionó al resto del núcleo urbano, pasando a conformar su barrio judío, ya que, durante siglos, esta comunidad encontró cobijo bajo sus muros al ser expulsados de cualquier otra parte de Europa. Con la Segunda Guerra Mundial se trasladó toda su población al gueto y a campos de concentración, como refleja la cinta La Lista de Schindler, que transcurre en esta barriada. Al terminar el conflicto, Kazimierz volvió a florecer y hoy se nos ofrece provista de plazas y rincones con verdadero encanto, como podemos encontrar en la cafetería Singer (Estery 20), cuyas mesas tienen máquinas de coser antiguas.
Estando en este lugar se tiene una oportunidad única para escuchar auténtica música klezmer, de origen judío, tocada por grupos compuestos principalmente de violines, clarinetes, piano/acordeón y contrabajo. Su origen es también medieval y sus piezas suelen ser instrumentales de tono melancólico, aunque a veces es asociada a grandes celebraciones. Sus mayores exponentes son el grupo Kroke (Cracovia en yidis). Para escucharla nada como disfrutar en vivo de veladas durante la cena. Lo mejor es ir hacia la plaza Szeroka, donde están los restaurantes Ariel y Arka Noego, el primero de mayor tamaño y el segundo más íntimo y quizás auténtico. Los dos sirven comida de tradición judía.
OTROS LUGARES PARA VISITAR DESDE CRACOVIA
Minas de sal de Wieliczka: A 13 km. de Cracovia. Se trata de un mina de kilómetros de galería que llegan hasta los 90 metros de profundidad. Hay que bajar 378 escalones para dejarse impresionar por todo lo que se ha excavado en su interior, formándose una auténtica ciudad subterránea, con iglesia, un restaurante, lago y auditorio. Dentro se exponen esculturas referentes a la historia y leyendas de Polonia o réplicas de clásicos de la Historia del Arte.
Auschwitz-Birkenau: También se puede visitar este monumento a la barbarie humana, donde fueron exterminadas entre 1.200.000 y 1.500.000 a manos del régimen nazi, mayoritariamente judíos, así como un conjunto de diferentes etnias polacas, eslovacos, prisioneros rusos, etc. Se tarda hora y media desde la ciudad y la entrada es gratuita, a no ser que se requiera un guía que explicará, a lo largo de los espeluznantes barracones, el vestigio del vergonzoso genocidio.

inzona is
Enviar un e-mail a este autor | Todas las noticias de inzona





