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Manual para detectar y evitar las trampas

Por inzona • Mar 9th, 2009 • Categoria: INcultura

Texto. Francisco Flores

trampa-22El elenco de obras maestras de la literatura es reducido y subjetivo, algunas gozan de gran fama y pocos lectores, y otras, caso de Trampa 22 de Joseph Heller, permanecen en el ostracismo, a la espera de que un lector avezado las desempolve y goce con las historias y sensaciones que hilvanan las miles de palabras que contienen.

Lo que no se puede negar es que Trampa 22 es una novela original, porque se trata de una historia sobre la Segunda Guerra Mundial que nos desencaja de la risa por lo absurdo de sus situaciones y personajes, y además nos cuenta una historia que nace de las entrañas: el ansia de vivir de un individuo peleando a la contra de la masa circundante, que lo arrastra a matar o morir con la única justificación de un patriotismo inhumano y degradante.
Yossarian, nuestro protagonista, cree que todo el mundo quiere matarle, y con razón, porque su misión es capitanear un bombardero norteamericano que los alemanes tratan constantemente de derribar. Mientras que sus compañeros y superiores le dan sentido a la guerra para no tener que pensar qué demonios hacen luchando en ella, Yossarian desvirtúa cualquier razonamiento, plantea conspiraciones absurdas o se inventa enfermedades para permanecer en el hospital, al igual que su amigo Dunbar, que se ha propuesto dilatar el tiempo como si fuera un chicle para que la hora de su muerte nunca llegue.

Por su parte, los mandos hacen lo propio instaurando la llamada Trampa 22, un mecanismo infernal del que no escapa nadie: si cualquiera pide la baja del ejército apelando a un trastorno mental, dicha acción implica que no está loco porque en realidad está mirando por su propia integridad y, al estar cuerdo, no se le da la baja. Sin embargo, aquellos que están realmente chalados no tienen ningún aprecio por su vida y por ello no piden la baja ni es necesario dársela.

Todas las situaciones de la novela giran en torno a esta paradoja, que se ve reflejada además en un elenco de personajes estúpidos, mujeriegos, solipsistas, usureros y ególatras, que no ven más allá de sus propias narices y, lo que es peor, que son capaces de poner en juego vidas humanas por el mero hecho de lograr sus objetivos personales.

Cada que vez que Yossarian cumple el número de misiones exigido para regresar a casa, su superior aumenta la cifra, como vehículo para salir en los periódicos y lograr el ascenso que tanto ansía, sin tener en cuenta el cansancio y hastío de las tropas, ni el reguero de muertes que deja a cada nueva misión.
Tras solicitar la baja sin éxito al doctor Danika y ante la incesante muerte de sus compañeros, Yossarian decide no realizar ni una misión más. Pese a su carisma, las acciones a contracorriente de Yossarian le irán granjeando la enemistad de casi todos los que le rodean, aunque de noche muchos se acerquen a él para preguntarse si seguirá con su particular huelga, caso de que tenga éxito y ellos puedan también hacer lo propio.

Esa caterva de cobardes no es capaz de tomar decisiones por sí sola ni de actuar sin el consentimiento de los demás, aunque una espíritu fuerte como Yossarian está inmunizado contra el desánimo y el desaliento, porque su única meta es vivir, a pesar de todos y de todo. Por ello, Trampa 22 no es sólo una novela antibelicista, sino que pone el énfasis en la verdadera naturaleza y propósito del ser humano, que no es otro que existir, respirar y expandirse.

Yossarian es el símbolo del hombre contra la masa, pero, en un escenario tan poco propicio para la vida como es la guerra, ¿qué puede hacer un solo hombre? Una pregunta que puede extrapolarse a nuestros días, porque no sólo la guerra alberga trampas. Muchas veces, no sabemos que hemos caído en una hasta que estamos justo encima, y entonces, ya es demasiado tarde.•

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